Fiesta cardenal en El Campín: la mejor “Novena” navideña

via-cusiana-1-foto-william-r-torres Santa Fe se coronó campeón de la Liga Águila. Foto: Gustavo Torrijos-El Espectador

Santa Fe es nuevamente campeón de Colombia. Y aunque al equipo que dirige el técnico argentino Gustavo Costas le faltó algo de fútbol, hay que reconocer que le sobró en jerarquía, entrega y actitud para conquistar con justicia el título de la Liga Águila en el segundo semestre de 2016.

Nunca ha sido más cierto ese dicho futbolero que reza que las finales no se juegan, se ganan. Y eso fue lo que hicieron anoche los leones cardenales, que vencieron 1-0 al Deportes Tolima con un gol del defensa Héctor Urrego y le colgaron la novena estrella al escudo albirrojo, pues en el duelo de ida habían empatado 0-0 en Ibagué.

Y a esa creciente hinchada, que durante décadas sufrió en silencio los éxitos de sus rivales y las constantes decepciones propias, hoy lo que le importa es que su equipo por fin aprendió a ganar, jugando bien, regular o mal, porque así lo hacen los grandes. (Vea: Así fue el festejo de la novena estrella de Santa Fe)

Santa Fe, el que lidera acertadamente el presidente César Pastrana, se acostumbró a pelear finales y a ganarlas, a ser protagonista dentro y fuera del país. Recuperó el prestigio que había perdido y se ha encargado de que crezca cada día más.

Esta temporada fue el mejor equipo en la reclasificación. De hecho, ha sido el único equipo que verdaderamente le ha competido al Atlético Nacional, también en el mejor lustro de su historia.

Y eso que hace tres meses ni el más optimista de los hinchas cardenales pensaba que su equipo tenía opciones reales de salir campeón. Muchos dudaban que lograra meterse entre los ocho, a pesar de la evidente mejoría bajo las órdenes del argentino Gustavo Costas, quien llegó a finales de julio para reemplazar a Alexis García.

Aunque el equipo había ganado la Copa Suruga, en Japón, ante el Kashima Antlers, cayó en la Recopa contra River Plate y se quedó por fuera de la Sudamericana y de la Copa Águila, sus otros objetivos del semestre, por lo que se dedicó exclusivamente a la Liga.

Después de haber perdido 2-0 ante Patriotas, en Tunja, el domingo 11 de septiembre, encadenó 15 partidos sin perder, con nueve triunfos y seis empates. Primero aseguró su paso a los cuartos de final, en los que le ganó los dos partidos al Medellín, que era uno de los candidatos al título.

Después, en la semifinal, dejó en el camino a Atlético Nacional. Y en el doble enfrentamiento de la final superó al Tolima, un digno rival que una vez más, como en 2006 y 2010, se quedó con las ganas de celebrar su segundo título.

El estilo de este Santa Fe 2016 probablemente es menos seductor que el que consiguió los títulos previos con Wilson Gutiérrez, el mismo Gustavo Costas e incluso Gerardo Pelusso en la Sudamericana de 2015, pero resultó igualmente efectivo.

Cediéndoles la iniciativa a los rivales y jugando al contragolpe, el cuadro albirrojo ganó cinco partidos como visitante e hizo respetar El Campín, con un rendimiento del 73,3 % en la fase definitiva del campeonato, en la que se definió el título.

Y lo hizo porque el técnico supo aprovechar el plantel que tenía. Lo primero que hizo fue poner a punto físicamente a todos sus jugadores, a quienes les exigió mayor intensidad y despliegue en cada partido.

Implementó defensa de tres, liderada siempre acertadamente por William Tesillo, con dos guerreros a su lado, como José Moya y Héctor Urrego, quien cambió silbidos por aplausos y terminó siendo figura.

El técnico utilizó luego una línea de cuatro, con dos volantes de marca, casi siempre Yeison Gordillo y Sebastián Salazar, y dos carrileros comoJuan Daniel Roa y Leyvin Balanta.

De ahí para adelante tres rebuscadores: el argentino Jonathan Gómez, dinámico y efectivo, acompañando a Humberto Osorio Botello y Ánderson Plata, habilidosos, pícaros y correlones. Ellos se las arreglaron para poner en aprietos a las defensas rivales y anotar, mientras el trabajo sucio de marca y aguante lo realizaban sus compañeros atrás, incluido el arqueroLeandro Castellanos, quien le quitó el puesto a Róbinson Zapata y respondió siempre que fue exigido, incluso en la final ante Tolima, en la que sacó tres pelotas de gol.

Entre los suplentes que más actuaron están Yulián Anchico y Ómar Pérez, los jugadores que más títulos han ganado con el expreso rojo, así como Baldomero Perlaza y Horacio Salaberry.

Y así, sin magia ni filigrana, pero con orden, jerarquía y corazón, el plantel se fue convenciendo de que tenía con qué dar la pelea por la estrella.

Ya cuando superó al Medellín era difícil pararlo. Menos después de que contara con la suerte de que Nacional utilizara a sus juveniles en el choque de vuelta de la semifinal.

La final parecía de trámite, porque los albirrojos jugaban ante su afición, pero no fue sencilla. Sin embargo, hicieron lo necesario para ganar y levantar el título, que es lo que al fin y al cabo les permitirá meterse en la historia del club, esa que comenzó a escribirse en 1948, cuando se coronó como primer campeón del fútbol profesional colombiano.

Santa Fe celebró después en 1958, 1960, 1966, 1971 y 1975. Luego padeció una sequía de 37 años sin estrellas, aunque tuvo dos alegrías fugaces, las de las Copas Colombia de 1989 y 2009.

Hasta que en 2012, bajo las órdenes de un hijo de la casa, Wilson Gutiérrez, volvió a festejar a lo grande y colgó la anhelada séptima estrella en su escudo.

Y de ahí en adelante no ha cedido su protagonismo. Ganó dos Ligas más (2014-II y 2016-II), dos Superligas (2013 y 2015), la Copa Sudamericana de 2015 y la Copa Suruga 2016. Fue además subcampeón de Liga en 2013-I, de las Copas Colombia de 2014 y 2015, y la Recopa Sudamericana 2016.

Ese éxito deportivo fue fundamental para consolidarse económica y administrativamente. El club cardenal goza hoy de buena salud y tiene solidez financiera. Además, renovó y multiplicó su hinchada, con lo que aseguró respaldo para los años venideros. En 2017 jugará la fase de grupos de la Copa Libertadores de América, al igual que Nacional y Medellín, mientras Millonarios y Júnior disputarán las rondas previas.

“Pasamos momentos muy duros. Creo que el mayor mérito de este grupo fue haber superado las críticas cuando estuvo seis jornadas sin ganar. Esta hinchada tan grande se merece estos éxitos y hay que celebrarlos. Creo que el equipo le apostó a una manera de jugar y supo aplicarla, ganamos con justicia”, aseguró el técnico Costas, ahora bicampeón con Santa Fe, al igual que el histórico Julio Tocker.

“Salimos campeones porque fuimos muy unidos y solidarios. Siempre confiamos en que podíamos lograr el título, así dijeran que el equipo no se había reforzado bien y que los jugadores habíamos llegado de equipos chicos, pues este equipo chico, ahora es campeón”, admitió con algo de rabia el volante Jonathan Gómez, quien fue la gran figura del semestre y espera convertirse en el nuevo referente del plantel, aún liderado por Ómar Pérez, quien llegó en 2009 y fue la piedra angular del renacimiento del primer campeón de Colombia.

Fuente: El Espectador

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